¡Compartir es conocimiento!

Durante la carrera vivimos muchas situaciones agradables y otras que no tanto, para mi gusto no hay peor cosa que toparse y enfrentarse con un suspenso inesperado, pero debéis saber, que en cierta manera podría ayudarnos más que un aprobado. Una persona aprobada suele pensar: “Una menos para junio”, y seguidamente comienza el proceso del olvido, aquel en el que cualquier idea que hubo y hay en esa mente creativa desaparece.

Mientras que la persona, que habiéndose caído con la peor de las notas, consigue levantarse con una fuerza mayor con la que se cayó, denominada superación. Esta fuerza implica, además de un aumento considerable en la dedicación de los estudios, conocernos y comprobar qué somos capaces de hacer.

Un ingeniero ha de ser esa persona que tras luchar, luchar y luchar consiga un resultado que satisfaga la relación tiempo-esfuerzo y que no deje esta experiencia en el olvido, sino que en un futuro cercano piense que gracias a ello le será más fácil superar el siguiente obstáculo al que tendrá que enfrentarse y que la superación además deje como consecuencia la filosofía de nunca rendirse.

Todos nuestros profesores nos explican cuáles son y el porqué de las fuerzas que rigen nuestro universo, pero nunca se paran a explicarnos otras fuerzas que en el presente pueden sernos de gran utilidad, que harán de nosotros personas completamente diferentes como la comentada anteriormente, cuyo valor tiende a una cantidad elegida por nosotros dependiendo del resultado que queramos obtener.

Un suspenso no es más que otra manera de aprender, por muy poético que suene a medida que avanzas en la ingeniería y vives estas experiencias te das cuenta de que es cierto,, por lo tanto no debéis caer en desesperación y pesimismo pues de vosotros depende la elección de coger las riendas, levantaros y ser empujados por esa voluntad forjada por tiempo y pensamientos positivos que intermitentemente hacían su aparición durante la primera caída, pues sabéis que no es la primera ni será la última. Y si algo nos caracteriza es que somos duros como el acero y nada nos puede hundir.

 

¡Compartir es conocimiento!