¡Compartir es conocimiento!

En esta época nuestros ordenadores están hasta arriba de trabajo, al igual que nosotros, y esto puede llegar a tener efectos sobre el rendimiento de nuestros equipos, así que intentemos reducir de alguna forma el impacto que puede llegar a tener esta carga tan grande sobre la “vida cotidiana” de nuestros más cercanos compañeros de faena: vamos a configurar adecuadamente el uso de la memoria virtual.

Antes de nada, debéis saber qué es ésta memoria virtual:

Es un mecanismo que usan nuestros equipos, capaz de usar una parte del disco duro como si fuera memoria RAM, para evitar tener que cerrar un proceso en el caso de que lleguemos a ocupar toda la RAM disponible

Si fuera necesario, se descarga parte del código de algún proceso al disco duro, para dejar espacio suficiente de esta manera a nuevos procesos.

Como sabéis, algunas ocupaciones solo precisan tener abierta una ventana de Paint con algunas plantillas para colorear, pero en nuestros ordenadores normalmente hay una pestaña con Matlab, otra con AutoCAD, algún entorno de desarrollo, y para los más atrevidos, un par o tres ventanas de Google Chrome, todo esto a la vez. Como podemos intuir, esto requiere mucha RAM, por lo que, si no tenemos bien configurado el sistema de memoria virtual, el rendimiento de nuestros ordenadores puede verse afectado, de manera que puede ralentizarse, o incluso cerrar algún proceso.

Ese es el famoso momento en el que tu PC te dice: “El PDF desde el que estás estudiando no responde, ¿quieres esperar a que vuelva a la vida o prefieres cerrarlo, ya que no tienes posibilidades de aprobar?

Pues bien, vamos a aprender a configurarla:

1. Windows

En Windows la memoria virtual se configura automáticamente de manera dinámica, lo que no quiere decir que no podamos hacerle unos retoques como buenos profesionales que somos.

Tenemos el llamado archivo de paginación, un archivo oculto en disco que crece a medida que va necesitando recursos, normalmente viene configurado para llegar a un máximo del 50-60% de la RAM disponible en el equipo, pero lo verdaderamente óptimo es tener el doble de la memoria que tengamos, por ejemplo, si tenemos 4.096 MB de RAM (4 GB), pondremos 8.192 MB, lo equivalente a 8GB.

*Los siguientes pasos se han realizado en Windows 10, pero de manera análoga se pueden realizar en el resto de versiones de Windows.

Para modificar esto, debemos dirigirnos a Equipo, click derecho -> Propiedades.

Una vez nos encontramos aquí, en la ventana Sistema, nos dirigimos a la parte superior izquierda de la pantalla, y hacemos click en Configuración avanzada del sistema.

Nos aparecerá una pestaña llamada Propiedades del sistema, nos dirigimos a Opciones avanzadas, y una vez allí, dentro del apartado Rendimiento, vamos a Configuración

En esta nueva ventana, vamos de nuevo a Opciones avanzadas, y donde observamos que pone Memoria virtual, hacemos click en Cambiar.

Desactivamos el check que dice Administrar automáticamente el tamaño del archivo de paginación para todas las unidades, aquí nos dan la opción de elegir en qué unidad de disco queremos configurar el archivo, elegimos la unidad que queramos, y un poco más abajo, marcamos la opción de Tamaño personalizado.

Aquí viene lo que indicamos antes, ponemos tanto en tamaño inicial como en tamaño máximo, el doble de nuestra memoria, siempre que sea posible, hacemos click en Establecer y después en Aceptar.

Después de seguir estos pasos, nos pedirá un reinicio del sistema para que los cambios tengan efecto.

2. Linux

La gente de Linux decidió implementar esto de una forma más simple y más a la mano del usuario (Como siempre, ¿no?) y lo que hicieron es que, durante el proceso de instalación, el sistema le pide al usuario que indique la cantidad de memoria que irá destinada al swap o zona de intercambio, aquí haremos lo de siempre, el doble de la que dispongamos.

Una vez hecho esto, tendremos un bloque de memoria siempre disponible en disco para descargar nuestros procesos, tanto en Linux como en Windows, y podremos tener abierto Netflix mientras con una mano programamos y con la otra hacemos las ecuaciones diferenciales que teníamos preparadas para el desayuno.

Este sistema es una forma simple de poder sacarle más partido a nuestros equipos, que sufren igual que nosotros en estas épocas de estrés, café, y falta de tiempo. Desde la experiencia os puedo decir que en ordenadores con 4 GB de RAM notaremos que todo funciona de una manera algo más fluida, lo que evitará que suframos de ansiedad mientras esperamos que se abran nuestros queridos programas.

Obviamente no es igual de eficiente que tener 8GB de RAM “reales”, pero es un remedio bastante aceptable, de esta forma podréis ir ganando algunos segundos extra para el estudio, quién sabe si esos segundos marcarán la diferencia entre el 4,8 y el 5,0.

¡Suerte a todos!

¡Compartir es conocimiento!

Juanmi Blanco

Estudiante de Ingeniería Informática del Software, colaborador en proyectos basados en Unity, interesado en sistemas operativos, lenguajes de programación, software libre y en todo lo referente a la lengua inglesa, intento de guitarrista en mis ratos libres. Amante de la programación, de la física, de las matemáticas, y de la buena música.

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