¡Compartir es conocimiento!

Maravillosos días… aquellos que estaban marcados por la ilusión de ser peluquera, actriz o modelo. Por no hablar de los hombres, que todos querían ser futbolistas. Pero un maldito día se te cruza un cable y decides ser ingeniero. Había que regresar a la realidad . La vida era demasiado fácil para no darla emoción, ¿verdad? ¡Claro que sí, guapi!, bendita frase de la nueva Arquímedes.

La cobardía no liga con los logaritmos y de valientes está Telepizza lleno. Después de envejecer entre libros amarillos de física cuántica, te das cuenta que tienes un título en la mano que no vale millones (o sí), pero vale lágrimas que nadie entenderá. No , tus amigas tampoco. Ellas estudian magisterio, sacan de media un 9 y todos los putos junios te preguntan lo mismo, “¿Cuántas para Septiembre?”. Limpia la sangre de la herida, por lo menos , ¿no?. Y tú , haciéndote la sorda , también te haces la fuerte . No presumes , pero tampoco te escondes . Pasa el tiempo multiplicado por la velocidad y te das cuenta que te queda poco espacio. Acabas buscándote la dignidad lejos, o cerca , si reciclas el título y le echas la imaginación que derramabas en los exámenes imposibles .

Pero vale lágrimas que nadie entenderá.

Recoges los pedazos de aquella ilusión para demostrar al mundo que la vida es un problema con varias soluciones, y no tan exacta como esa pesada asignatura de cálculo. Te encontrarás con días de niebla densa , y te tendrás que inventar la masa de tus penas para despejarla. Tal vez, habías pintado tu futuro de otro color. Pero, esto no es un trabajo de plástica; las acuarelas y la Play Doh te enseñan a crearte una mentira que no duele cuando eres pequeño. En la madurez, las fantasías se desmontan y no siguen una ley.  Sólo la de acción y no reacción , tu esfuerzo no siempre será igual a la recompensa. Pero hay que seguir. A Gauss se le olvidó descubrir un método para resolver la infelicidad. De los griegos, ya ni hablamos.

Y como interpretación final,  el ingeniero nunca se rinde , aunque la calculadora le diga que esa operación no tiene solución .

Nuestro límite siempre tenderá a infinito.

¡¡FELIZ AÑO NUEVO INGENIEROS!!

Esta es una entrada de la Ingeniera Sherezade Herrero Prieto.

¡Compartir es conocimiento!

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